miércoles

ménade




Ménade


Una vez fui normal:
Me sentaba bajo el algarrobo de mi padre
A comer los dedos de la sabiduría.
Los pájaros daban leche.
Cuando tronaba, me escondía bajo una losa.

La madre de las bocas no me quería.
El viejo encogió hasta convertirse en un muñeco.
Oh, ya soy demasiado grande como para volver atrás:
La leche de los pájaros devino en plumas.
Las hojas del árbol, mudas como manos.

Este mes es poco apropiado.
Los muertos maduran en las vides.
Hay una lengua roja entre nosotras.
Madre: largo de mi corral.
Me estoy transformando en otra.

Cabeza-de-perro, devoradora:
Aliméntame con las bayas de lo oscuro.
Los párpados no se cerrarán. El tiempo
Desovilla su destello sin fin
Desde el gran ombligo del sol.

Y yo debo tragármelo todo.
Señora, ¿quién es esa gente de ahí, ebria de sueño
Y esparrancada en la cuba de la luna?
Bajo esta luz, la sangre es negra.
Dime mi nombre.

Sylvia Plath

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