jueves

reseña de DOMA LATINA por Verónica Raggio





Doma Latina. Cuper. Infamia Trascendental. 2010
Ha llegado a las manos de Pro-letrarios el último libro artesanal de Infamia Trascendental, publicado por Fernanda Maciorowski, una gran poeta de Puerto Madryn.
Por eso, queremos compartir con ustedes un breve acercamiento a la lectura de Doma Latina.
Antes de abrir el libro, nos encontramos con una imagen muy sugerente, una dama/niña sobre un unicornio. Esta imagen nos remite inmediatamente a la idea de domar un animal, ya sea para civilizarlo, para utilizarlo a favor nuestro (beneficios a la hora de trabajar, de trasladarse) sobre todo en los ámbitos rurales. Una definición académica podría ser: domadura de potros u otros cuadrúpedos. Y en un sentido figurado: represión de las pasiones y propensiones al vicio. A su vez la palabra latina nos remite ya sea a la antigüedad clásica, como también a las delimitaciones espaciales del territorio americano. Decimos esto porque desde la tapa, no más, podemos crearnos un campo semántico muy amplio: mujer-niña / doma / domar / naturaleza / mundo / tierra / divisiones geográficas y políticas, etc. etc.
Es una maravilla la pluralidad de sentidos, imágenes, evocaciones que nos brinda este libro desde la portada… nos sugiere que al introducirnos en él las significaciones serán tantas o más.
En cuanto a la estructura interna del libro, podemos observar tres divisiones: latina, doma y, apaciguar cierto dolor. Cada uno de estos apartados cuenta con uno o dos epígrafes introductorios.
Entrando ya en las primeras páginas nos encontramos con una representación múltiple del yo poético, donde vivenciamos una serie de juegos de percepción, un vaivén partiendo de un ella hacia un yo, pero observamos que siempre aparece un elemento que busca y logra animalizar a los sujetos. Por ejemplo en el poema número dos, dentro de la sección “latina”
“(…) se detenía en la orilla
a beber
el animal que era
ella
el animal que era
yo”
En este proceso de vaivén de sujeto humano / animal, aparece la tierra, en un notorio juego, de la voz poética, entre las entidades “madre tierra” como mujer, humana pero también animal, y referencias a la condición de madre, incluso tierra como sustento de alimento, como fuente de trabajo. A su vez, detectamos varias reiteraciones de los verbos: dormir sugiriendo también a la imagen de morir, y nos da como elemento común la madre y entre ambos lo común es la noche, la oscuridad, espacios tanto referidos al dormir como a la muerte, la desolación, el silencio. Seguimos así jugando con la multiplicidad de sentidos, de significados, de sujetos. Por ejemplo en el poema 4
“Intentábamos dormir
En el límite de la noche
Dormir
En la tierra y debajo de la tierra.
Tenemos a la noche como madre.”
El yo poético está dividido, indefinido, va y viene, deambula entre el mar y la ciudad, siendo todo lo que la rodea humo, nada y a la vez todo porque su pensamiento parte y se crea desde y en ese humo. Ese “yo” que no es nada y es todo, desde una mujer, una niña, un ella y un animal, y siendo todo y nada nos muestra realidades que se mezclan en un todo de la naturaleza. Es un sujeto que vive en la noche y con el día, que recuerda situaciones vividas y nos rebela instantes vividos, como por ejemplo un viaje en el poema 2 de Doma, llamado “on the bad road”
“la ruta vista así
es irreal
arrojo mi cuerpo al lado
y nada cambia
una línea finita de luces
blancas que vienen y rojas
que van
no hay nada que descifrar”
(…)
“del otro lado
la ventanilla
refleja nuestros rostros”
El sujeto que está en un vehículo, va de un lado y del otro, a la noche y ve las imágenes que muestra ese espacio reducido, un “yo” que va y viene de una ventana a otra y busca algo más que la monotonía de la ruta, algo que sea solvente para descifrar.
Este fue solo un pequeñísimo acercamiento a tan plurifacética obra, donde los lectores pueden encontrar intersticios para completar con sus propias lecturas, es una obra sumamente amplia y abierta, predispuesta a ser llenada con significaciones. Y donde podemos encontrar variadas proyecciones de diferentes elementos como por ejemplo la muerte, muerte a la par del dormir. El morir y el dormir tienen la misma madre que es la noche y la tierra. Así se forma un círculo interminable de asociaciones y vivencias.

Publicada en la revista PROLETRARIOS, de la ciudad de Trelew


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